lunes, 9 de abril de 2012

Limpiando a oscuras

Hace algunos años, me preparaba para recibir visitas en mi departamento, había un congreso en mi congregación y me habia ofrecido para hospedar a un par de jóvenes.

Dos días antes del congreso decidí limpiar el departamento y lo hice después de un día de trabajo. Eran como las 6:30 de la tarde, aun había un poco de luz y decidí empezar a limpiar pero sin usar ningún foco. Según yo deje todo "limpio" y listo para las visitas.

A la mañana siguiente me desperté y comencé a alistarme para irme a trabajar y cuando abrí las persianas para que entrara la luz me lleve un gran sorpresa. El depa no se veía limpio. En realidad parecía que nunca había limpiado. Los rincones, las esquinas, esos lugares que "nadie" ve, parecían estarme gritando que ni siquiera había pasado el trapo por ahí, pude sentir que la mugre se burlaba de mi porque había logrado evadirme, en pocas palabras me había ganado.

¿Como es posible que no lo había visto?, que fue lo que paso?

Simplemente lo mas obvio..."no se puede limpiar a oscuras!!!...duuuuhhh!!

En que momento se me había ocurrido tratar de limpiar a media luz? Es totalmente ilógico. Un resultado producto de querer hace las cosas lo mas rápido y fácilmente posible.

Algo parecido sucede en nuestras vidas. 

De vez en cuando decidimos voltear a ver dentro de nosotros mismos, meditar y analizar las cosas que estamos viviendo y lo que verdaderamente hay dentro de nosotros.
 Vemos nuestras actitudes, pecados, errores, decisiones y nuestro pasado al mismo tiempo que anhelamos que muchas cosas hubieran tenido un final diferente y deseamos que en nuestro futuro muchas otras cosas sean diferentes. Es en ese preciso momento que decidimos "limpiar" ciertas cosas que no son convenientes,  decidimos cambiar ciertos hábitos, nos ponemos reglas para tratar de controlar nuestros deseos carnales (inmoralidad, comida, pensamientos, etc), y tomamos como nuestra mejor arma a nuestra fuerza de voluntad, como si esa misma fuerza ya nos hubiera dado buenos resultados en el pasado. Lo que sucede después de eso es lo mismo que sucede siempre, volvemos a tomar malas decisiones y nos volvemos a topar con situaciones complicadas y escenarios conocidos de desilusión, producto de no haber podido controlar esa fuerza impetuosa que corre en nuestra contra, es decir, nuestro pecado.

El pecado es como esa mugre en los rincones de nuestro corazón, tratamos de limpiar lo suficiente para que los demás no vean cuan sucios estamos o como diría mi mama "por donde ve la suegra" pero así de rápido volvemos a encontrarnos sucios otra vez, en el mismo escenario conocido, llenos de remordimientos (no arrepentimiento) y cansados de seguir lidiando con el mismo pecado de siempre, se puede decir, limpiando a oscuras.

La Biblia dice:
Éste es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.  Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;  pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.  Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.  Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. (1 JUAN 1:5-9 RVR60)

Dios es luz.

Nuestro diario vivir es una demostración de que estamos en El y que El esta en nosotros. Vivir contrariamente a su verdad es solo una demostración de que la luz de su palabra no esta en nuestras vidas y una vez mas digo..¿Como poder limpiar una casa a oscuras? ¿Como pueden ser nuestras vidas diferentes si su luz no esta en nosotros?

Pero cuando su palabra esta en nuestras vidas, su luz nos penetra y nos muestra esos rincones sucios que aun tenemos y que se burlan de nosotros,  y no solo nos los muestra, sino que también nos ofrece la sangre de Jesucristo para que sea ella quien limpie totalmente cada espacio de nuestro ser y poder ser limpios de todo pecado. Debemos reconocer nuestros pecados, nuestra suciedad para que seamos limpios de toda nuestra maldad.

Eso es mucho mas que fuerza de voluntad, es el poder de Dios, manifestado a través de su hijo Jesucristo y manifestandose a favor nuestro, haciéndonos nacer de nuevo,  dándonos una nueva oportunidad, un nuevo comienzo y la confianza de saber que aunque vivamos en una batalla diaria, no la peleamos solos. 

Dejemos de tratar de limpiar nuestras vidas a oscuras. Permitamos que la luz de Dios entre en nosotros, que su Espíritu Santo nos muestre nuestra condición y que su hijo nos limpie a profundidad, de manera que podamos tener comunión diaria, real y continua con El.

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