martes, 25 de octubre de 2011

El Proceso

No creo que me alcancen los blogs para poder hablar de esto, si es que en realidad lo puedo hacer. (Recomiendo tener la Biblia en la mano).

Me he convertido en padre de una Hermosa niña de 9 años, Alexia Love.

La semana pasada ella estaba leyendo un libro cuando de repente ella se detuvo para hacernos unas preguntas... ¿Por qué el libro dice que si el amor es un verbo? ¿Que no es un sentimiento? Porque cuando yo amo a alguien lo siento aquí en el pecho…

Nosotros tratamos de explicarle que el libro se refiere a que cuando uno ama a alguien, lo tiene que demostrar, que no se puede amar a alguien y comportarse como si no fuera así.
Y en eso recordé una frase que dije en una predicación hace algún tiempo: “no hay amor sin conocimiento”.

1 Juan 4:7 dice: “amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y LO CONOCE”. El conocimiento lleva tiempo, y es de ahí que viene la palabra proceso. Una cosa debe de llevar a la otra y sin lugar a dudas el conocimiento de Dios nos va a llevar cada vez a enamorarnos más de Él. Una persona que se llega a enamorar de otra tuvo que pasar por un proceso. El conocer más a la persona, las cosas en común, la forma de ser, etc., van desarrollando ese amor.

Juan 14:21: “un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros”. Poco después de ese mandamiento, solo hubo uno que amo a los demás. La noche del arresto de Jesús todos lo abandonaron, nadie se quedó con El y ninguno estuvo dispuesto a morir por El, ni junto con El.

No puedo decir que no amaban a Jesús, pero si veo un cambio radical en ellos tiempo después. El día de Pentecostés vino sobre ellos el Espíritu Santo y este encendió en ellos un amor profundo por su Señor, y ahora entiendo lo que Jesús les quería decir a ellos cuando les dijo: “les conviene que yo me vaya y que el Espíritu Santo venga”. El amor que creció en ellos los llevo a morir por su fe y medio siglo después solo el apóstol Juan seguía vivo.

El mismo apóstol que se le conoce como el discípulo del amor, buscaba egoístamente junto con su hermano ocupar los puestos de importancia junto a Jesús. Se les conocía como Boanerges (hijos del trueno), eso no suena muy amoroso. Pero también fueron parte de un proceso en el cual se enamoraron más de Jesús y consecuentemente del prójimo como Fruto del Espíritu Santo, lo que los llevó a sufrir y morir por causa de Aquel que amaban. Curiosamente mientras su hermano fue el primero de los apóstoles en morir como mártir, Juan fue el último al morir en el exilio. Eso si suena muy amoroso.

Cuando leo las historias de los apóstoles, me puedo dar cuenta que ellos al igual que yo, no producimos amor naturalmente, no es algo que fluye por sí solo, viene de Dios; ya que el amor bíblico tiene como objeto a Dios y también proviene de Él. Por lo tanto, solo Él puede cambiar mi corazón frio, insensible e indiferente, por uno como el de Él; este proceso comienza en el nuevo nacimiento por medio del Espíritu Santo.

El amor es un fruto del Espíritu Santo (Gal 5:22) y jamás va dirigido hacia el mundo o las cosas del mundo (1 Juan 2:15,16).

Para Juan, el amor no solo es un requisito para la comunión, sino además una prueba de la salvación: “...el que no hace justicia y no ama a su hermano no es de Dios” (1Juan 3:10).
"En esto conocemos lo que es el amor: Jesucristo entregó su vida por nosotros, así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos...no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad". (1 Juan 3:16-18).

Despojarnos de nuestros bienes, ayudar a la viuda, al huérfano, al débil, al necesitado, al pobre no es un tema del que se habla y se predique mucho, porque es un tema muy poco apreciado y valorado y no es nada popular ante temas de superación personal, éxito, prosperidad financiera y acumulación de bienes materiales. Incluso poco apreciado ante la búsqueda de "Avivamiento", la cual es evaluada por la cantidad de manifestaciones del Espíritu Santo en una sola reunión y no por las manifestaciones del fruto del Espíritu Santo el resto de la Semana (Gal 5:22). No podemos decir que amamos al prójimo si somos indiferentes ante las situaciones que viven las personas día a día.

El libro de los hechos tiene más actos de amor registrados que milagros. Y no es que no crea o no esté de acuerdo con los milagros. Creo y he sido testigo de grandes milagros. ¿Pero acaso el aprender a despojarse de los bienes materiales no es un milagro? ¿Acaso no es una manifestación del Espíritu Santo obrando en nuestras vidas a favor del prójimo? Claro que lo es.

Porque no es natural que me quiera despojar de algo que me pertenece, ni que quiera dar de mi tiempo para ayudar a los demás, ni que pueda sacrificar mi comodidad y mi cristianismo lleno de actividadescongresosconferenciasconciertosactividadesnochesmexicanasyreunionesparachismear. De verdad ocupo un milagro para poder amar y tratar de ser menos como el mundo y ser mas como Cristo.De igual manera, no es natural que el Padre haya mandado a su propio hijo para tomar mi lugar...eso es sobrenatural. Solamente Dios es capaz de amar de esa manera y solo el nos puede hacer que amemos de esa manera.

Conozcamos más a Dios para aprender a amar con hechos y con verdad, así como El nos ama y oremos para que ese amor se aleje más del mundo y nos acerque más a Él.

En Cristo se encuentra toda la belleza que podemos llegar a admirar y también la que no alcanzamos siquiera a percibir con nuestros sentidos y nuestra imaginación. En El se encuentran todos los dones, talentos, regalos, plenitud, prosperidad, bendiciones, alegrías, gozo y poder; solo en Aquel que es el resplandor de la gloria de Dios. Si lo anterior es verdad, ¿Qué otra cosa en este mundo pudiéramos anhelar sino El mismo?

Lo anterior es más difícil escribirlo que vivirlo, por eso mismo debemos permitir y dejar que sea Jesús quien continúe en nosotros el proceso de enamorarnos más de Él, a la vez que tomamos pasos de fe para demostrar el amor por el prójimo.

"Porque el mismo que comenzó la obra en nosotros también la perfeccionara hasta el día del Señor Jesús" (filipenses 1:6)

P.D..."Si caminas sobre el hielo y te resbalas y te pegas un buen golpe, no es porque Dios quiso que te cayeras, sino porque no te pusiste los zapatos adecuados..."

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