miércoles, 17 de agosto de 2011

¿Guardar apariencias o verdadero testimonio?


 

Escribo este artículo con un sentido de responsabilidad muy grande. Sabiendo que no soy una persona perfecta, que tengo errores como todos y que soy un pecador redimido por Jesus, y también sabiendo que en muchas ocasiones mi testimonio ha estado muy lejos de lo ideal, que con otras tantas personas he quedado mal y que debe haber alguien más con quien no me comporté de manera adecuada. Por esa razón escribo esto, para examinar lo que de verdad hay en mi corazón y que quizás te pueda servir de algo…

Acabo de hacer una mini encuesta con miembros de mi familia. Les pedí de favor que me describieran en 3 palabras, podían ser cosas buenas o cosas malas, la idea era que pusieran lo primero que se les viniera a la mente. Esto nació debido a que hace tiempo uno de mis primos me dijo algo así: "Oye, tú pura iglesia y nada de tiempo con nosotros y la familia". Cuando escuche eso pensé que quizás mi testimonio con ellos no estaba tan bien como yo pensaba.

En la encuesta, ellos pusieron que era una persona seria, realista, centrada, fuera de lo común, rara y observadora. Algunas palabras mas y sinónimos, pero en general esas fueron las respuestas. ¿Por qué lo hice con mi familia? Pues porque ellos me conocen mejor que nadie.

Nadie de ellos menciono las siguientes palabras: amoroso, alegre, paciente, amable, bondadoso, fiel, humilde, tolerante o cualquier otra virtud mencionad en Gálatas 5:22, 2 Corintios 6:6, Efesios 4:2, 5:9 y Colosenses 3:12-15.

Tampoco nadie menciono que era cristiano, ni tampoco que soy una persona piadosa.

Y aunque nadie puso alguna ofensa o alguna mala descripción, no fueron las palabras que me hubieran gustado para ser descrito, pero definitivamente, si es la realidad que necesitaba escuchar.

Me di cuenta que ante las personas, no tengo un carácter cristiano el cual es producido por el Espíritu Santo. Simplemente soy una persona con cierta disciplina moral.

Eso es algo digno de ser tomado en cuenta si me digo a mi mismo que soy cristiano y si es que soy una persona que en realidad busca llegar a la medida de la estatura de Cristo.

Según el diccionario bíblico, la palabra testimonio se refiere generalmente a algo o alguien que da testimonio (oral) de cosas vistas, oídas, pactadas o experimentadas (testigo). Pero también puede referirse a los hechos en los cuales una persona firmemente convencida mediante la fe, estaría dispuesta a morir, es decir, un mártir. La diferencia entre un testigo y mártir, solo consiste en el grado de testimonio ya que ambas palabras son derivadas del mismo verbo (martureo).

Pablo lo describe de esta forma: "para nosotros, el motivo de satisfacción es el testimonio de nuestra conciencia: Nos hemos comportado en el mundo y especialmente entre ustedes, con la santidad y sinceridad que vienen de Dios. Nuestra conducta no se ha ajustado a la sabiduría humana sino a la gracia de Dios" 2 Cor. 1:12.

Para todos los que hemos escuchado la frase: "guardar testimonio", creo que es más que claro que el testimonio no se guarda. Se guardan las apariencias.

Si uno como cristiano puede tener la misma fuerza de voluntad que un no-cristiano para comportarse de manera correcta en la sociedad en la que vive y si un no-cristiano puede tener las mismas virtudes con las que fui descrito por mi familia, entonces ¿Cuál es la diferencia?

La diferencia está en que hemos sido llamados a la santidad, no a la moralidad. Mas allá de usar cierta vestimenta, de peinarse de cierto modo, usar aretes, tatuajes, ir a fiestas, tomar alcohol, más allá de portarnos bien, debemos decir como el Apóstol Pablo: mi conciencia me habla y me dice (me da testimonio) que en todo momento, en todo lugar, me comporto de la manera más santa posible, la cual no puedo lograr por mí mismo, sino por la gracia de Dios. ¿Podemos decir eso de nosotros mismos?

Si los valores morales, que actualmente están tan devaluados en nuestra sociedad, son tan altamente reconocidos, valorados y respetados por las personas, ¿Cuánto más el mensaje de Jesucristo que es anunciado por medio de nuestros labios y de nuestro comportamiento? ¿Qué tanto impacto tendría en nuestras familias el hecho de ser personas de real testimonio y no simplemente personas que nos portamos bien? ¿Qué nuestra conducta no se ajusta a la sabiduría humana, sino a la gracia de Dios?

Debemos recordar que nuestra tarea no es ser irreprensibles para el agrado de la gente, sino de Dios (1 Tés 5:23). Cuando eso suceda, entonces la gente hablara y pensara muy diferente de los cristianos, es decir, cuando seamos un testimonio real. Pasaremos de ser personas bien portadas y de buena conducta, a ser realmente como Cristo, personas que dan testimonio de lo que han oído, vivido y experimentado, capaces de llegar al máximo grado de testimonio si es necesario (martureo).

Como publicó mi buen amigo Duane Grasman en su muro hace algunos días: "si tuviéramos el poder de pentecostés en nuestros corazones, tendríamos el FRUTO de pentecostés en nuestras vidas", es decir…el Fruto del Espíritu Santo.


 

P.D. "…ellos lo ha vencido por medio de la sangre del Cordero y por el mensaje del cual dieron testimonio" La base de la victoria de los santos sobre el enemigo esta en la muerte de Cristo y el mensaje del Evangelio.


 

***Referencias: The NVI Study Bible, English Study Version, Diccionario Holman.


 

martes, 2 de agosto de 2011

El compromiso no es conmigo…es con Dios...


 

En los años que tengo de cristiano he escuchado esta frase en innumerables ocasiones. Por lo general es utilizada como algo motivacional, de empuje, de no tirar la toalla respecto a algo que dijimos que haríamos o algo referente al ministerio.

Pero después de haber probado la Gracia de Dios, la cual nunca alcanzaremos a comprender de manera completa (pero de la cual disfrutamos), y de leer acerca del mensaje central del evangelio, del primer mandamiento y del mensaje de Jesucristo, he llegado a la conclusión de que es una frase completamente errónea.

Hasta el día de hoy no leído esa frase en Biblia…

Según el diccionario, compromiso significa: obligación contraída, promesa, contrato…etc.

Y siempre que la he escuchado, ha sido pronunciada por algún pastor, líder, anciano, jefe, patrón, dictador…etc...(O como sea), el cual busca una respuesta positiva de la gente para realizar alguna tarea ministerial, eso es en el mejor de los casos. Pero si me permiten decirlo de manera más directa, es también utilizada para mantener a los congregantes y/o servidores bajo un yugo que no es bíblico, y que si me apuran un poquito más, suena hasta chantajista y arroja una percepción incorrecta de un Dios de amor. Al decir que "el compromiso no es conmigo, sino con Dios", estamos diciendo algo así: "hazlo, porque si no lo haces, "Dios te va a castigar" o "Dios no te va a bendecir".

Lo que si encuentro en la Biblia son los pactos de Dios: pacto mosaico, davídico y el nuevo pacto. El nuevo pacto puede ser encontrado tanto en el Antiguo como en el Nuevo testamento y fue establecido por Dios. Cuando Israel comenzó a desobedecer y quebrantar el pacto antiguo, Dios prometió que un día establecería un nuevo pacto con Su pueblo que sería diferente del pacto antiguo que habían quebrantado: "todos me conocerán...porque perdonaré la maldad de ellos y no me acordare más de su pecado" Jer 31:27-34. En este nuevo pacto se prometen las bendiciones que el anterior no podía proveer: la regeneración o nuevo nacimiento, el perdón completo de los pecados, un conocimiento íntimo de Dios y la seguridad de que este nuevo pacto es inquebrantable. Las promesas del nuevo pacto significan el cumplimiento de todos los propósitos redentores que Dios estableció en el pacto de Gracia, que puso fin a la maldición de la caída y proveyó salvación completa para nosotros.

Jesús es el cumplimiento del nuevo pacto y la muerte en la Cruz y su resurrección convirtió en obsoleto el antiguo pacto (Heb 8:6-13; 9:11-15). Cristo cumple todas las promesas y los propósitos de los pactos anteriores.

Entonces no hay compromiso alguno que tú y yo podamos hacer para agradar a Dios. Y si lo hubiera, no hay manera de que seamos capaces de cumplirlo. Los compromisos, obligaciones, responsabilidades y demás cosas que se nos han enseñado como formas de obtener el favor de Dios, bendiciones de Dios y evitar el castigo, son solo desviaciones de la Gracia. La única forma de agradar a Dios es por medio de la fe en Jesucristo, por que El es el único que puede cumplir completamente todo en todo.

Debemos de entender que en el nuevo pacto ya no existe ese intercambio de bendición por medio de la obediencia que existía en el antiguo pacto. Si alguno cree que aún es así y sigue enseñando acerca de Deuteronomio 28 como la forma de obtener bendición, creo que también debería en enseñar que todos nos debemos circuncidar (requisito del antiguo pacto…auch!).

Sé que suena tonto, pero así es. ¿Por qué mejor no enseñar acerca de Aquel que es el resplandor mismo de la Gloria de Dios? (Heb 1:3), ¿por qué no enseñar que por medio de Cristo hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual? (Efe 1-2).

Como líderes, no podemos enseñar a los demás acerca de ese intercambio de bendición por obediencia para nuestra conveniencia, ni para que la gente diezme, ni para que ofrenden, ni para que asistan a seminarios, campañas, reuniones, congresos, festivales, actividades y ni siquiera para que asistan a una congregación, todo eso es resultado de la primera y más básica enseñanza de la Biblia, el primer mandamiento...

Y es nuestra tarea enseñarles que no hay nada más importante que esto: "Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas", y el segundo "ama al prójimo como a ti mismo", como consecuencia lógica y natural del amor de Dios. (Marcos 12:30-31)

El servir y comprometerse con la iglesia local es resultado de amar a Dios, si no es así, es religión vana lo que practicamos. No estoy diciendo que no sea bueno ser parte de un ministerio y respaldar al liderazgo en las diferentes actividades que cada congregación tiene, pero debe ser resultado del amor y nunca resultado del chantaje, siempre teniendo presente que nuestro si debe de ser si y nuestro no debe de ser no, sirviendo siempre con gozo y alegría, por agradecimiento y no por buscar obtener algo que ya ha sido dado, sabiendo que todo es resultado de Su Gracia.

En la Biblia no se nos invita a comprometernos con Dios, sino a amarle y a crecer en gracia y en el conocimiento de Jesucristo. 2 Pedro 3:18.


 

P.S. creo que haré segunda parte…