Escribo este artículo con un sentido de responsabilidad muy grande. Sabiendo que no soy una persona perfecta, que tengo errores como todos y que soy un pecador redimido por Jesus, y también sabiendo que en muchas ocasiones mi testimonio ha estado muy lejos de lo ideal, que con otras tantas personas he quedado mal y que debe haber alguien más con quien no me comporté de manera adecuada. Por esa razón escribo esto, para examinar lo que de verdad hay en mi corazón y que quizás te pueda servir de algo…
Acabo de hacer una mini encuesta con miembros de mi familia. Les pedí de favor que me describieran en 3 palabras, podían ser cosas buenas o cosas malas, la idea era que pusieran lo primero que se les viniera a la mente. Esto nació debido a que hace tiempo uno de mis primos me dijo algo así: "Oye, tú pura iglesia y nada de tiempo con nosotros y la familia". Cuando escuche eso pensé que quizás mi testimonio con ellos no estaba tan bien como yo pensaba.
En la encuesta, ellos pusieron que era una persona seria, realista, centrada, fuera de lo común, rara y observadora. Algunas palabras mas y sinónimos, pero en general esas fueron las respuestas. ¿Por qué lo hice con mi familia? Pues porque ellos me conocen mejor que nadie.
Nadie de ellos menciono las siguientes palabras: amoroso, alegre, paciente, amable, bondadoso, fiel, humilde, tolerante o cualquier otra virtud mencionad en Gálatas 5:22, 2 Corintios 6:6, Efesios 4:2, 5:9 y Colosenses 3:12-15.
Tampoco nadie menciono que era cristiano, ni tampoco que soy una persona piadosa.
Y aunque nadie puso alguna ofensa o alguna mala descripción, no fueron las palabras que me hubieran gustado para ser descrito, pero definitivamente, si es la realidad que necesitaba escuchar.
Me di cuenta que ante las personas, no tengo un carácter cristiano el cual es producido por el Espíritu Santo. Simplemente soy una persona con cierta disciplina moral.
Eso es algo digno de ser tomado en cuenta si me digo a mi mismo que soy cristiano y si es que soy una persona que en realidad busca llegar a la medida de la estatura de Cristo.
Según el diccionario bíblico, la palabra testimonio se refiere generalmente a algo o alguien que da testimonio (oral) de cosas vistas, oídas, pactadas o experimentadas (testigo). Pero también puede referirse a los hechos en los cuales una persona firmemente convencida mediante la fe, estaría dispuesta a morir, es decir, un mártir. La diferencia entre un testigo y mártir, solo consiste en el grado de testimonio ya que ambas palabras son derivadas del mismo verbo (martureo).
Pablo lo describe de esta forma: "para nosotros, el motivo de satisfacción es el testimonio de nuestra conciencia: Nos hemos comportado en el mundo y especialmente entre ustedes, con la santidad y sinceridad que vienen de Dios. Nuestra conducta no se ha ajustado a la sabiduría humana sino a la gracia de Dios" 2 Cor. 1:12.
Para todos los que hemos escuchado la frase: "guardar testimonio", creo que es más que claro que el testimonio no se guarda. Se guardan las apariencias.
Si uno como cristiano puede tener la misma fuerza de voluntad que un no-cristiano para comportarse de manera correcta en la sociedad en la que vive y si un no-cristiano puede tener las mismas virtudes con las que fui descrito por mi familia, entonces ¿Cuál es la diferencia?
La diferencia está en que hemos sido llamados a la santidad, no a la moralidad. Mas allá de usar cierta vestimenta, de peinarse de cierto modo, usar aretes, tatuajes, ir a fiestas, tomar alcohol, más allá de portarnos bien, debemos decir como el Apóstol Pablo: mi conciencia me habla y me dice (me da testimonio) que en todo momento, en todo lugar, me comporto de la manera más santa posible, la cual no puedo lograr por mí mismo, sino por la gracia de Dios. ¿Podemos decir eso de nosotros mismos?
Si los valores morales, que actualmente están tan devaluados en nuestra sociedad, son tan altamente reconocidos, valorados y respetados por las personas, ¿Cuánto más el mensaje de Jesucristo que es anunciado por medio de nuestros labios y de nuestro comportamiento? ¿Qué tanto impacto tendría en nuestras familias el hecho de ser personas de real testimonio y no simplemente personas que nos portamos bien? ¿Qué nuestra conducta no se ajusta a la sabiduría humana, sino a la gracia de Dios?
Debemos recordar que nuestra tarea no es ser irreprensibles para el agrado de la gente, sino de Dios (1 Tés 5:23). Cuando eso suceda, entonces la gente hablara y pensara muy diferente de los cristianos, es decir, cuando seamos un testimonio real. Pasaremos de ser personas bien portadas y de buena conducta, a ser realmente como Cristo, personas que dan testimonio de lo que han oído, vivido y experimentado, capaces de llegar al máximo grado de testimonio si es necesario (martureo).
Como publicó mi buen amigo Duane Grasman en su muro hace algunos días: "si tuviéramos el poder de pentecostés en nuestros corazones, tendríamos el FRUTO de pentecostés en nuestras vidas", es decir…el Fruto del Espíritu Santo.
P.D. "…ellos lo ha vencido por medio de la sangre del Cordero y por el mensaje del cual dieron testimonio" La base de la victoria de los santos sobre el enemigo esta en la muerte de Cristo y el mensaje del Evangelio.
***Referencias: The NVI Study Bible, English Study Version, Diccionario Holman.