»Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro *Consolador para que los acompañe siempre...Juan 14:15
Oír y Escuchar...palabras similares pero con un significado tan distinto
El diccionario dice que escuchar es...Dar oídos, atender a un aviso, consejo o sugerencia.
Mientras que Oír es...Hacerse cargo, o darse por enterado, de aquello de que le hablan.
Lo anterior me dice que aquel que escucha atiende al aviso, consejo o sugerencia, mientras que aquel que oye sólo se da por enterado de lo que se le ha dicho pero no hace nada al respecto.
Pero que tiene que ver los significados de esas palabras con el verso que puse al principio? Tiene todo que ver. Esos versos nos dan dos palabras claves para todo aquel que pretende caminar por los caminos de Cristo...amar y obedecer.
El que ama obedece y también obedece porque ama...redundante no? Pero así es! Y es exactamente ahí donde caben el escuchar y el oír.
El que oye la palabra de Dios simplemente se da por enterado de lo que Él dice, de sus consejos, de sus advertencias, se da por enterado de su gracia y de su misericordia. También se da por enterado de que si ama a Dios tiene que obedecer y que el obedecer traerá recompensas (leer todo el capitulo 14), pero no hace absolutamente nada al respecto, no atiende, no hace, no cumple, no obedece y por lo tanto no ama.
El que escucha la palabra, la pone por obra. Atiende el consejo, se esfuerza por obedecer al maestro simplemente por que ama, quiere decir que para obedecer, hay que aprender a escuchar. Y escuchar muchas veces no es nada fácil, porque simplemente no nos gusta que nos digan nada, porque no nos damos el tiempo para detenernos un momento y poner atención, porque hay tantas distracciones y tantos ruidos alrededor que simplemente no escuchamos y solamente oímos...
Hace una semana estaba en casa de un amigo cuando le entró una llamada a su celular...su rostro cambio en cuestión de segundos y empezó a dar palabras de apoyo a la persona que le había marcado. Al terminar la llamada le pregunte que si que había pasado y me contestó que habían atropellado al hijo de uno de sus colaboradores. En ese momento el niño ya estaba en el hospital y aunque estaba golpeado, estaba fuera de peligro. Dos días después le pregunté a mi amigo que si como seguía el niño, quien ya se estaba recuperando del accidente y fue entonces que hice la pregunta del millón...como fue el accidente?
El niño iba tomado de la mano de su papá momentos antes y hubo un instante que su papá lo soltó para abrir la puerta del carro, entonces el niño se movió del lugar donde estaba con rumbo a la calle. Inmediatamente su papá le hablo y le gritó para que se detuviera, cosa que no sucedió hasta que el carro ya lo había golpeado...
He escuchado esta historia muchísimas veces...ya es casi un cliché en las palabras y predicas cristianas al hablar de escuchar la voz de Dios, pero como dije al principio del blog, no pretendo enseñar algo nuevo sino simplemente hablar lo que está pasando por mi mente.
Y en este caso no puedo decir que el niño no amaba a su papa...seguramente lo ama! esa no es la enseñanza. Pero si puedo decir que nos muestra la gran diferencia entre estar acostumbrados a oír y nunca escuchar. Si él hubiera escuchado, no hubiera pasado semejante susto.
Necesitamos más que nunca escuchar a Dios, atender lo que nos dice, consultarlo y obedecer. Sin lugar a dudas eso nos ahorrará muchos golpes y sustos. Hay tantas personas que pasan por cosas difíciles y que han sido golpeados duramente por la vida, y que han perdido toda esperanza simplemente porque están tan acostumbradas a oír a Dios...pero no lo escuchan, por lo tanto no obedecen y están a expensas de que cualquier dia de estos pase un carro por ahí y los golpee.
Seguramente en ocasiones Dios nos soltara un momento la mano (aunque tenga suficientes manos para todo el mundo) y cuando eso pase tenemos que estar más atentos que nunca para escuchar la indicación que sale de sus labios...aunque dicha indicación no nos guste o quizás nos cause desesperación. Cuando termine de preparar lo que está haciendo para nosotros nos volverá a tomar y nos llevara hacia donde el nos quiera llevar....aunque no sé si nos llevara en carro...
Tu oyes o escuchas?
El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él...
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